Lo sentimos pero hoy Oxitocina resulta estar hasta el reverendísimo coño de varias cosas que ocurren en su vida sin que ella pueda arrancarlas de raíz y hacerse un puchero con ellas (para aprovechar, ya ustedes saben) Pues bien, nada molestaría más a Oxitocina que interrumpir el curso natural de este blog con su falta total de ánimo. De hecho, sólo le surgen energías ante la idea de empotrar a cierta Blancanieves [consultar Génesis III] contra una pared y desgarrarla a arañazos (pero siempre con amor eh? como ella hace las cosas) pero resulta que eso no va a ocurrir. Para todo lo demás, Mastercard. O mejor dicho, sofá, casita y Friends en la tele.
Lo dicho, esperen hasta que el amigo Dopamina encuentre algo lindo que contarles, que su repertorio de fábulas, datos biográficos y escenas censuradas es laaaargo; y perdonen a este andrajo depresivo por un par de turnos.
Ciao y cuídense, señoras y maricas míos.
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