Nunca lo había visto así, pero no hace mucho me dijeron que una nueva relación puede compararse con aprender una nueva lengua. Y quien me lo dijo, tiene razón.
Cuando empezamos a aprender una lengua, comenzamos por la toma de contacto, al igual que en una relación se conocen las dos partes: “¡Hola!”, “Hello!”, “Bonjour!”, “Hallo!”, “Hej!”, “Ciao!”. Es lo más sencillo. Colores, números, partes del cuerpo... Son formas para que el alumno se adapte a la lengua, que le enamore. Así ocurre en una relación: ambos tienen que empezar a conocerse de la manera más sencilla posible, como un inocente niño llega a su madre diciéndole “one, two, three!” para enseñarle que es capaz de usar otro código de comunicación.
Luego todo empieza a complicarse. Tiempos verbales, adjetivos, pronombres… Ese niño, que ya no es tal, tiene que dedicarle más tiempo para poder memorizar más detalles: pasado, presente, futuro en todas sus variedades. ¿No es esto lo que hacemos cuando estamos inmersos en una relación? Queremos conocer a ciencia cierta el pasado simple, el pasado continuo e incluso el pasado perfecto de la persona con la que queremos compartir todo el tiempo que nuestro presente nos otorga y con quien planeamos nuestro futuro, de cualquier forma.
En los años siguientes, el vocabulario puede cambiar. Antes con un simple nombre propio asignábamos a una persona. Ahora usamos un común, o varios: “darling,” “love,” y cosas así. Evolucionamos dependiendo del tiempo, de la persona, del vocabulario. Nadie sabe si dirá “love” o preferirá “goodbye.” It’s up to you.
Morfología y gramática son disciplinas que se incluyen dentro del estudio de la lengua y todos pueden ser relacionados con el tema en cuestión.
La morfología estudia el estudio de formación de las palabras. Simplificándolo de forma concisa: estudia la forma, el exterior. Es lo primero que vemos, es lo que determina por qué cardiopatía está formada por dos constituyentes. ¿Y no es eso precisamente lo que primero atrae al ser humano? El color de ojos, de piel, la forma de los labios y el cuerpo. Es la morfología humana.
La gramática es el conjunto de reglas y principios que gobiernan el uso de un lenguaje. Entonces, podría ser tranquilamente el camino que escogemos para comenzar el proceso del cortejo: las reglas que hay que seguir en cada situación para garantizar un buen final, o al menos, que los hechos se desencadenen de la manera que deseamos.
De esta manera, me percaté de que el estudio de la lengua está más relacionado con el comportamiento humano de lo que pensamos.

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